Sin tiempo ni lugar en el pasado
Querido Amor Dañado,
Hace ya quince años fuimos lo más que pudimos ser. Nuestra inmadurez acabo con una bella historia de amor. Yo por desconfiada y tú por cerrado. Nuestras peleas pudieron más que nuestro inmenso cariño. Mi miedo pudo más que el amor que te tenía. Tu insensatez y falto de tacto terminó por destruir también nuestra amistad. Ahorita estoy escuchando la canción que me dedicaste. En aquel tiempo te odié por haber empleado esa melodía declarándome lo que sentía tu corazón en ese momento ¿Cómo sabías exactamente que esa canción podía tocar el fondo de mi ser? ¿Cómo te atreviste? ¿Y aún después de este tiempo sientes lo mismo? Hoy para mí es un agridulce recuerdo de algo que pudo ser y termino en nada. ¡Cómo pasa el tiempo! Tan excelentes amigos que éramos… Compartíamos nuestro tiempo, nuestros sueños y proyectos juntos. La casa morada, los tres hijos que tendríamos… Al fin de cuentas, sueños de niños. Ahora cada quién su rumbo. Tú te quedaste y yo me fui. Tú te casaste y yo sigo sola. La última vez que nos vimos me miraste con odio y rencor. Yo te miré con nostalgia. Después me enteré, sin querer, que buscabas la ternura en brazos de otra que no fuera tu mujer. Me dio tristeza y me dio mucho de que reflexionar. Por un lado, que bueno que no fui tu esposa, ya que no me hubiera gustado ser engañada. Pero miro la situación y pienso que a lo mejor si nunca te hubiera abandonado, jamás me lo hubieras hecho a mí… Pero no, no es cierto. Tú mismo intentando “conquistar mi corazón” te hiciste novio de mi amiga para darme “celos” ¿? … ¿Eso es demostrarme tu amor? ¿Tu lealtad a tu propio sentimiento? Y para el colmo, ella misma me lo dijo. A veces pienso que como los seres humanos son estúpidos en sus actos. Yo siempre fui clara contigo y nunca anduve con rodeos. A veces uno confía en las personas y estas te encajan la puñalada por la espalda. Sin embargo, preferiste darles crédito a los demás que a mí. Y eso aumentó mi desconfianza. Y nos empezamos a golpear hasta sangrar y después… la muerte de la amistad que se apagó con tu mirada fría y vacía…
No te escribo esta carta tratando de revivir algo que murió. No es mi deseo. Tampoco busco ese amigo que perdí. Total, siempre he estado sola y cuando más he necesitado a la gente, es cuando me encuentro más sola. Sólo Dios me da la fuerza de seguir cada día. Esta carta te la escribo para pedirte perdón por mi inmadurez y la desconfianza que te tuve. Te cargué de situaciones que no estaban a tu alcance, ya sea por tu edad o porque realmente no eras mi alma gemela. Te deseo lo mejor siempre y ojalá encuentres la paz y la ternura que necesitas. Sé que la necesitas. Recuerda que te conozco. Pero ¿realmente me conocías a mí? También te perdono. Pueden más los buenos recuerdos que los malos. Al final éramos dos niños que no pudimos manejar este sentimiento.
Que Dios te bendiga,
Atte.
Tu amiga de siempre
1 comentario:
Hola Selena, como estas, sabes?? Te ubique en Google, en realidad allí solo quería decirte, y admirar por las bellas fotografías que publicaste allí, son hermosas, de verdad que la siento como si fuera mi país, hay tantas cosas en común, cada localidad, cada lugar precioso que existe en este mundo bendito si es que nosotros lo llevamos por el lado positivo, pero lamentablemente hay gente que daña la imagen de nuestro país.
Quiero despedirme, sin antes decirte que si querer, queriendo como dijo el sabio Mario Moreno Cantinflas, un maestro, tu carta, pero creo que yo también he pasado por algo igual, y de verdad que para mí fue duro, pero como dicen los golpes enseñan y de eso uno aprende.. Me hace feliz ver que te va muy bien en tu trabajo y en la vida que seas inmensamente feliz, y el que se perdió la oportunidad de tener una mujer así como tú, que pena por el.. Allí en mi perfil de google hay fotos de mi país y conocerás lo lindo que también es Perú, Ever E. Quinteros.
Publicar un comentario